Crónicas | Amor puto - Por Marianela Druetta Mayotto

Detrás de los colores del maquillaje y abajo de una peluca, un par de ojos solitarios esperan por el aplauso ajeno. Caminan por toda la sala sin siquiera moverse del camarín y se mojan con lágrimas tristes que más tarde serán de risa. Persiguen la sombra de un amor que se escapa en silencio mientras se confunde con la oscuridad.


Amor puto II

Amor puto, puto amor… Esa combinación de palabras es justa para pronunciarla en este momento cuando pienso en él, pero no, no, hoy no, esta vez son usadas para una obra de teatro, espero acordarme de ella cuando se crucen estos términos y no pensar ya en él.

En verdad hace rato que venía con ganas de ver esta obra, pero la oportunidad se concretó recién este viernes. Este mes se está poniendo en escena en el Centro de Estudios Teatrales (CET), al que nunca había entrado, así que con curiosidad subí las largas escaleras que se encuentran en la entrada de esa vieja casona.

Una vez arriba me encontré con los «asientos de la sala de espera» que suelen tener algunas de las salas independientes rosarinas colmadas de gente. Entonces, me quedé de pie y recorrí con la mirada los detalles del lugar. Al cabo de un rato dieron sala, esta vez llegué con el tiempo justo. Cuando entré se me vino a la mente un recuerdo de la casa de mis abuelos, creo que fue el olor a antiguo que había en ese lugar.

Siempre quiero buscarme una buena zona para ver una obra, por ende, esta vez me acomodé en la tercera fila, pero apenas me senté me agarró temor de que alguien demasiado alto o corpulento se pusiera delante de mí, así que enseguida me levanté y me fui a la primera.

En el escenario, alumbrado con una luz tenue, se veía, sobre un extremo, una mesita, una silla, un espejo, y, sobre el otro, un perchero de esos largos con mucha ropa, de varios colores, formas, telas… ¡Sí! Por lo que había leído, ese Amor Putositio tenía que ser el camarín, ahora sólo faltaba que entrara ella, o él…

Humor en el camarín

Bajaron las luces y se creó como por arte de magia ese clima silencioso que tanto me gusta. Escuché una voz, creo que venía desde atrás del escenario, bastante chillona, que se estaba quejando, parece que siempre tiene problemas con los que organizan sus shows. Un poco de luz y la vi a ella, eso fue impactante: ese vestuario, ese maquillaje, esa peluca, me hacían ver una mujer, aunque yo sabía que debajo de todo eso estaba Cristhian Ledesma.

El personaje de la obra era justamente una actriz trans, ella sola en su camarín. Al comienzo parecía estar triste, sus acciones y sus miradas me trasmitían eso. El primer texto, bastante poético, me costó seguirlo, venía alejado a lo cómico que prometía la obra. Pero era tan sólo el comienzo, en cuestión de minutos la temperatura comenzó a cambiar y algunas risas tímidas se empezaron a escuchar por la sala.Amor Puto III

Cambió su vestuario, comenzó con uno de sus números, y al cabo de unos segundos se sacó la careta, arrancó a contar las miserias que había detrás de ese personaje y ya nadie la paró. Lo hacía con mucho humor, y no lo digo sólo por lo que decía, sino por cómo lo decía. Durante una hora habló con nosotros, jugó y nos interpeló.

Y sí, en un momento empezó a hablar del amor, ella también tuvo un desengaño amoroso, pero su desasosiego se vistió de humor y nos reímos en la cara de su historia. En sus discursos quedaron expuestos «deseos, frustraciones, fantasías, ideas, identificaciones y la profunda incoherencia que anida en su ser».

En el medio de sus dudas y ambiciones, de sus fracasos e ilusiones, ella atravesó diversos personajes que causaron empatía con el público. Utilizó para ello varios recursos, entre ellos el audiovisual. No voy a contar lo que vi en uno de esos videos porque le quitaría la sorpresa a los que aún no la vieron, pero lo que sí les voy a detallar es como me reí. Hacía rato que no me tentaba, no podía parar de reírme, por la sala se escuchaban carcajadas de distintas formas y volúmenes, pero yo, que tengo risa sin sonido, lloraba, sí, lloraba literalmente, fue durante varios minutos, que no miento si digo que me terminaron doliendo los músculos de la cara.

Ahora, desde la soledad de mi noche, pienso en Amor Puto y una sonrisa se dibuja en mi boca recordando aquella obra y, recapitulando mi pasado, creo que yo también puedo reírme de aquel puto amor que me tocó vivir alguna vez.

Contacto

Sitio Oficial

Ficha técnica

Dirección: Alejandra Codina
Dramaturgia: Alejandra Codina – Cristhian Ledesma
Actuación: Cristhian Ledesma
Asistencia Técnica y Multimedia: Darío Castañeda
Fotografías: Sebatián Mattheus
Vestuario: Lucía Arancibia Codina
Objetos escenográficos: Patricio Pietri