Lecturas | «Grietas», de Valentín Gilardoni - Por Vande Guru

Por donde la vida se escapa.

Grietas es el primer libro de cuentos de Valentín Gilardoni. Y como primer libro, tiene el pulso de la ansiedad, la urgencia de lo no dicho. Las grietas del título se van profundizando a lo largo de los cuentos y abren abismos en los que la muerte es una de las principales protagonistas. Aparece consumada en el fondo de una pileta (Tanta agua) o a punto de acontecer en una ruta cualquiera de provincia (J&B). Aparece inminente cuando hay que comunicarla debido a la vejez asociada a un cáncer de páncreas (El último Bonfanti). Consolidada en los velorios ajenos que transcurren en los pueblos (Funeral), en los velorios de los propios a los que no se llega (Adiós Nonino), en los de las personas que nunca terminaremos de conocer, a pesar de que hayan quedado fijados en una imagen inmóvil (No mires para arriba). La muerte es la grieta por la que se escapa la vida. Aun cuando es aparente, la vida pierde sentido porque no hay forma de recuperar el deseo que se diluye frente a la posibilidad de la desaparición de la persona amada (El taxista el noviecito y la chica).

Foto: Lu Iturbide

Incluso vivos, los personajes de estos cuentos coquetean con la idea del final. Un orgasmo es una de las formas del final. El tánatos asociado al eros. Como reza el epígrafe de Cohen que sirve de punto de partida: la luz se filtra por las grietas. Y el morbo se torna placer. En Algo brilla en la basura nos encontramos con cuerpos que se entregan en señal de pago por los favores recibidos. La denigración misma del deseo: merodear alrededor de un conteiner de basura en búsqueda de la llave que abrirá la puerta y permitirá obtener de allí lo único que se podría encontrar: restos de goce. El orgasmo robado a la realidad del viaje en bondi por una mano homosexual es un Boleto para marcar, un momento de la vida en la que hace que alguien se replantee su propia virilidad al ceder al placer sin restricciones. Las dudas van desapareciendo a medida que el viaje avanza. Y por último, el orgasmo intelectual de La defensa siciliana que no puede quedarse en las restricciones de la razón y explota en un primer jaque mate al representante del rey celestial.

Pero las grietas de Gilardoni no son solo muerte o luz, oscuridad u orgasmo, también aparece la locura. Tanto en Zaratustra y los loros como en De cómo me transformé en luciérnaga los discursos de los protagonistas emprenden una búsqueda de los argumentos que les permitan justificar los actos alevosos que llevaron a cabo en un estado de total desconexión con la realidad. La conciencia de lo ejecutado parece por momentos tener el poder de transformar en víctimas de la locura a los victimarios. Mientras que en Dylan está vivo, los límites entre la ficción y la realidad, el deseo y la propia proyección del ego del protagonista transforman a Dylan en un paciente psiquiátrico o viceversa.

La parálisis vital que implica la pérdida del amor se narra en Pichón de hornero, un cuento en el que el tedio del protagonista, la imposibilidad de retomar su vida y la lluvia conforman un cuadro nostálgico que se regodea en la imposibilidad de tomar vuelo junto a los demás pájaros de la bandada. Tampoco el amor se obtiene de la monotonía familiar. Es siempre un chispazo que se agota según se nos cuenta en Nadie sabe dónde va el punto y aparte.

Foto: Lu Iturbide

Denigración, sexo, locura, amor, placer y muerte son los temas clásicos de la literatura que se retoman en estos cuentos. Uno tras otro se suceden como cachetadas breves pero impactantes. Gilardoni los aborda con un lenguaje lacónico y despojado que busca la metáfora e interpela al lector en el uso de la segunda persona. Una posición del narrador que inquiere el compromiso de quien lee con lo que está aconteciendo en la trama. El pacto de lectura que proponen estos cuentos torna al lector en protagonista de algo que sucede en el mundo del narrador y lo convoca a formar parte.

Ni la interpelación al lector ni los temas que elige Gilardoni son casuales, psicólogo de profesión, dice que escribe para no morir. Editado por El Salmón, Grietas es una apuesta a la difusión de la literatura rosarina y, particularmente, una apuesta a la narrativa, que parece estar saliendo del aletargamiento e invisibilidad a la que venía siendo sometida.


Grietas, de Valentín Gilardoni. El Salmón Editorial. 2018.