Crónicas | Vas a estar aquí - Por Nicolás Mauro

Anahí y Chany están juntos. Pero no lo saben. Por eso se buscan. Anahí desapareció. Chany desde entonces se acercó a un pozo profundo, oscuro, en el cual tira cartas esperando que caigan del otro lado, como si la negación de la ausencia tuviera forma de madriguera y una carta (o mil) fueran el pasaporte al país de las maravillas. Vuelven a su vínculo infantil a través de las aventuras que los marcaron en libros.

Nunca uno escribe la última carta. O, mejor dicho, cualquiera puede serlo. Pero nunca lo sabemos. La carta se escribe para recibir una respuesta, no para despedirse.

La carta. Esa idea de la intimidad, del intercambio, de los datos rescatados, de la parte frágil, en esta obra se trasluce desde todo lo que lo rodea. Nos provoca la ansiedad de leer todas esas líneas dedicadas a alguien. ¿Llegarán? Por favor que lleguen. Que nos llegue a nosotros al menos, para recordar a quienes no están. A veces nos hacemos preguntas cuyas respuestas sabemos, pero igual quedan abiertas porque no queremos aceptarlas. Bueno, una de esas respuestas es la ausencia, que en esta obra se hace presente.

Asistimos, entonces, al momento de terminar con esta negación. La fuerza de la ficción nos lleva a pensar si el arte no es ese lugar donde uno está todo el tiempo creando a través de una estética un grito a alguien que ya no está.

«Vas a estar aquí» | Teatro

Siempre, siempre, siempre vamos a tener adentro a alguien para siempre.

Una canción, llegando al medio de la obra, como un enlace invisible, muestra a los hermanos sentados, pensándose entre sí. Vamos hasta nuestras raíces, el lugar de lo imaginado, lo no pensado, lo indiscutible. Ahí donde se siembra la búsqueda que nos impulsará para siempre. La de algunos: relacionarse a través de la aventura de los personajes de la ficción. ¿Quién no se sintió Rambo alguna vez?

Esta reconciliación con uno mismo a través de la ficción es lo que crea la memoria, en la cual puede existir un vínculo que no se practica. En la cual puede existir una persona, en la cual puede existir un país, un continente, un mundo. Y el vínculo cercano con alguien, donde sea que esté.

El diseño de las escenas se va deslizando en actuaciones sutiles que nos llevan en sus palabras hacia los lugares donde están. El contraste de cómo se van dando nos permite distanciarnos y acercarnos.

Les pido que vayan perceptivos. A cada momento de la obra le vamos a pedir un poco más. Eso se va a sanar en el abrazo. En un momento la hermandad nos va abrazar y ahí es el momento en que la ficción y la realidad se diluyen y aparece esta obra, donde vamos a estar: Vas a estar aquí.

«Vas a estar aquí» | Teatro

A quien no está no le podemos preguntar cuándo vuelve. Podemos contarle que estamos vivos, que nos gusta leer, que a veces nos cuesta dormir. Entonces esa serie de cartas que uno desea leer, se nos cae encima al final de la obra, cuando un remolino traga la realidad.

Nunca sabemos si del otro lado hay alguien haciendo lo mismo. Las flores para nacer no piden permiso. Al nacer, tampoco sonríen para la foto.


Dirección: Pablo Tibalt
Dramaturgia: Pablo Tibalt, Gloria Piñero
Actúan: Pablo Tibalt, Gloria Piñero