Poesía | Este mar de zapatillas gastadas - Por Norman Petrich

Un obrero pinta una senda peatonal

una recta
al lado de la otra
       dijo
y una mayor que conecte
estas simples paralelas con los pies
que por sobre ellas empiezan a transitar

será por eso que dibujó una
en el borde del no va más
donde puede leerse
nada debe desalentarnos
nada debe dividirnos
nada debe desesperarnos

o
los obreros son indomables
en el mismo instante
en que de la derrota brotan
jirones de banderas
y un miedo hecho de nombres
se huele
no entre los que forman una línea
(ellos quizás ni los conozcan)
sino en los que tratan de borrarla
como si eso se pudiera
como si
los que dicen “ahora sin patrón
al no ver las líneas blancas
impolutas y en escuadra
pudieran no saber que esa es la senda
por donde la palabra venceremos
ha empezado
(una vez más)
a caminar


El militante (acá no se rinde nadie)

lo que cambió
lo que intuí
lo que se asoma
lo que ya es
lo que se agrieta
lo que no muestran (muestra de lo que no)
lo que aprendimos
lo que no olvidamos
lo que adquirimos
lo que resta de tiempo
en tiempos de urgencia
lo que es para pocos
lo que poco es
ha puesto a andar mis pies
hasta esta calle
hasta este mar de zapatillas gastadas
donde reconozco las tuyas
entre la multitud que avanza
levantando puños cerrados
levantando dedos en v