Poesía | Caída - Por Jorgelina Tomasin

Qué triste este humor macrista
estos tiempos de precariedad,
de saberse cada tanto
entregados, sin más
a la intemperie.
Qué improviso irse de bruces
y estamparse contra el piso
húmedo y frío,
el reloj que se rompe,
las manos que arden
un perro que huye.
Qué triste y desolador
quedarme sola en el piso
llegar a una guardia
de horas eternas,
de salas lúgubres
mientras miro,
me acuerdo y me río
ensimismada en canciones
en estas paredes grises,
estos techos altos
que insisten en gritarme tu nombre.
Como ese invierno que estabas tan frágil,
que tan difícil te era pedir ayuda.
Y nos quedamos de noche
haciendo guardia
porque quizás entendimos,
que ese amor y tu tos
debían curarse.

Foto: Agustina Grau