Poesía | Ojalá pueda - Por  Rodolfo Mnémesis

Jamás pelearé.

A pesar de lo vano de hacerles promesas al tiempo, lo digo: jamás pelearé.

Ojalá pueda vencer las fuerzas de la idiotez. Ojalá pueda.

Ojalá pueda no dejarme arrastrar por las corrientes de la impotencia, Ojalá pueda.

Ojalá pueda no caer en las tentaciones de los irresolutos y ojalá nunca me vea perdido en los tristes pantanos de la mediocridad.

Ojalá nunca sea como esos tantos que caminan buscando inútilmente un lugar dónde depositar sus humillaciones, sin valor para enfrentarlas. Ojalá pueda.

Ojalá nunca reprima tanto hasta llegar a la indigerible culpa para escupir mi torpeza en el rostro ajeno.

Ojalá no tenga golpear en el frágil a los que me explotan y no me atrevo a golpear. Ojala pueda.

Ojalá no me descargue con el débil y ojalá no tema a las amenazas de la imbécil compasión con el poderoso.

Ojalá no justifique nunca mi pasividad con los insulsos argumentos de los piadosos.

Ojalá nunca recurra a las temerosas excusas de los moralistas.

Ojalá no tema enfrentarme al tiempo y rebelarme a los que con el tiempo quieren asustarme. Ojalá pueda.

Ojala pueda hacerme amigo de mí mismo y convivir saludablemente.

Ojalá nunca les dé el gusto a los que me quieren enojado. Ojalá pueda.

Ojalá no tenga esas extrañas necesidades de la brutalidad y tenga siempre a mano la estupenda salida de la sutileza.

Ojalá pueda con mis propias promesas, pero, por las dudas, yo lo aventuro: jamás pelearé y de la brutalidad y de los brutos, siempre, con irónica gracia, me reiré.

Aunque sea en un descocado acto de vana voluntad, me digo: ojalá pueda.

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