Crónicas | El bien y el mal en el capitalismo - Por Honoris de Cubillas

Vivimos en un mundo donde se exprimen montañas para fabricar collares que embellezcan pescuezos

Donde se inventan guerras para invadir países y apropiarse del agua y del petróleo

Donde la salud se paga por adelantado y la educación se consigue con la suerte de haber nacido en el lugar indicado

Donde unos pocos privilegiados torturan a millones al trabajo diario para poder pagar un plato de comida

Donde “hacer carrera” quiere decir competir despiadadamente con el resto para ganar millones y ser aplaudido por unos cuantos adulones

Donde hay personas que para no perder su comodidad exigen que se reprima, se encarcele y se mate a otras personas

Donde los pibes que nacen en la villa se mueren de hambre y de frio por el desamparo, y los que nacen en los countrys se mueren de brutos y de tedio por el aburrimiento

Donde el que tiene plata compra la capacidad de decidir sobre la vida de los otros

Donde la empresa privada se apropia de tierras, de brazos y de vidas ajenas…

Y pretenden hacernos creer que fumarse un porro es algo nocivo, que no pedir permiso es falta de respeto, que eructar en la mesa es una obscenidad, que ser sincero es ser un malhablado, que los homosexuales son enfermos y que cuestionar al superior es una sublevación injustificada…

El siglo de los eufemismos

Las guerras del siglo XXI son las guerras de los eufemismos.

Las invasiones a los territorios soberanos y la apropiación de todos los recursos naturales y la explotación de los civiles y el estrujamiento de las riquezas, en este siglo de avanzada, se llama ‘lucha contra el terrorismo’.

En Iraq, un millón de civiles inocentes fueron asesinados en los siete años de ocupación armada. Esas muertes por estos días no son muertes sino ‘Daños colaterales’.

Desde hace años, la inteligencia norteamericana lleva a cabo terribles actos de tortura y sometimiento que, por cuestiones de modales, les llaman ‘apremios ilegales’.

‘Procesos de estabilización’ se llaman los regímenes amigos que voltean a gobiernos democráticos e imponen las políticas que desde las corporaciones se emiten.

La complicidad con gobiernos asesinos y genocidas ahora lleva por nombre ‘Defensa de la democracia’ y la acusación sistemática de gobernantes populares y la amenaza de intervención armada se la realiza como ‘combate contra el narcotráfico’.

Las guerras son sacrificios necesarios en este siglo donde los imperios prefieren aparecer con rostros nobles y humanitarios y las corporaciones que tiranizan el mundo dicen augurar las más amplias libertades.

1 Comment Join the Conversation →


  1. herr professor

    Bien, bien escrito, sobre todo al principio. Me recuerda un poco a Galeano, tal vez sea inevitable renacerlo al escribir.

    Pero va decayendo, y cae en lo mismo de siempre:

    No nos olvidemos, toda democracia es también genocida.
    Desde 1983 hasta aquí, miles de muertos, secuestrados, torturados y desaparecidos.

    Quisiera ver una continuacion en el futuro de este texto.

    Salud!

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