Poesía | El narigón 3 (primera persona) - Por Agustín Peanovich

¿Qué gen surtió de más mi antagónico sobrehueso?
¿Acarreará futuros dolores lumbares semejante contrapeso?
Recorro los abolengos del árbol que se ramificó en mi respingada nariz.
La nariz es una subpersonalidad,
va delante nuestro tomando caución,
se comunica con la gente antes que nosotros.
Si bien está pegada, es primero una crítica a la nariz
y después al ser.

Oh, Dios… Oh, Dios
operarla sería un caso siamés.
Oh, Dios… Oh, Dios.
No puedo separarme de ella.
Es un brazo mal nacido,
un formato mal herido,
un tamaño que no concibo.

 

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