Poesía | Temples - La unión de los elementos de la materia, el conjunto de circunstancias que son a nuestros alcances perceptibles, y fundamentalmente, aquellas otras, que vibran y se perpetúan en las inminencias de lo subterráneos, y como tormentosos torrentes, claman por la justicia que los dignifique, se agencian en lo concreto. Y el rescate de su forma […]

La unión de los elementos de la materia, el conjunto de circunstancias que son a nuestros alcances perceptibles, y fundamentalmente, aquellas otras, que vibran y se perpetúan en las inminencias de lo subterráneos, y como tormentosos torrentes, claman por la justicia que los dignifique, se agencian en lo concreto. Y el rescate de su forma es la ironía a la que se condena el hombre. Tal vez su gemido sea el que intentó nuestro compañero. 

 

¿Qué puedo hacer más que beber de tu arroyo,

y buscar tu nube,
y quizás sentirme volar?
A los pies de las sierras, en las ruinas,
donde un hado durmió
su sueño frágil,
te vi nacer,
como un arrullo y una tormenta.
Tu piel es una tela
hecha de tierra fresca y de soles
y de celajes y de aquello
de lo que nunca sabremos.
Tu cuerpo inmenso me consume,
tu sólida ausencia, acaso, me evidencia.