Poesía | La batalla del coño - Por Ángel Ese y Emily Mandy  

Si mirásemos las sinergias que nos poseen, abatidos por la desesperación, abnegados cumplidores de la función sempiterna: el horizonte de la batalla es cada uno de los destellos con que la realidad ilumina la mirada y una yuxtaposición nos atrinchera en un movimiento estático, y desde ahí, con la carta diplomática, el hombre, protesta su desdicha.


No habrá un irresoluto andarPIntura: La fábrica de migueluco el botijero
que desande nuestras penetraciones.
La modestia de esta fuerza
solo en la suya hallará el vigor
mmm coño…
Irreparable objetivo,
tan tan dulce y sabroso
mmm coño enváiname, eterno enemigo.
No menos tejido eres
recóndito material
que tu liturgia
endurezca la piedra de la vida
y compondrá las fúlgidas paredes
de aquel coño, permanente fisura.
Se elevaran las espadas de carne al unísono,
hablarán, y con erguida voz:
-¡queremos penetrarlas,
el irremontable camino
anhelamos gobernar!

Otro poema del coño: Memorias del coño

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