Poesía | A la radio - Por la Tía P.

¿Qué será mis oyentes a lo eterno que volvemos?
A labrar de nuevo estos divinos encuentros.
Tú con la oreja, yo con el yelmo,
como en una batalla,
metiendo en tu mente
lo que solo en mi casa pienso.
Un zumbido en el aire ronda tenaz,
me dice: -¡hombre injusto si mientes morirás!
El oyente en desaire comienza a desconfiar.
Le digo que lo quiero y me empieza a aceptar.
El zumbido se para, mira con recelo y rencor:
al operador, a los rostros, al mate, al libro, al vicio,
a la excelsa mujer, al conductor, al columnista,
al que gimió y lloró el esfuerzo de la radio.
Así miró el malevo zumbido y se fugó.
Me dispongo, mis dispuestos:
el vínculo y la conversación
han de comenzar.

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  1. La enamorada

    Tía P te amo… pero tengo pito, vale igual?

    Reply

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