Poesía | Humedad - Por Thomas Yamers

La ausencia incita la creación, que nace como un conjuro contra su padecimiento irrefrenable; el deseo insobornable, el imperio de lo que falta y se desvanece se concentra en una pocas líneas, que en su misma existencia reclaman no tener la necesidad de existir. Una certeza se escapa entre todo esto, ninguno puede capturarla sin extraviarse nuevamente.


Si supieras lo que siento cuando siento que no estás
¡ay mi amor, si supieras!
si entendieras qué me pasa cuando grito tu nombre en los espejos,
¡ay mi amor, si entendieras!
si sintieras el grosor de la espina que perfora mi coraza
¡ay mi amor, si sintieras!

Soy poeta cuando no estás
porque la poesía me trae tu perfume
y si vuelves dejaré de escribir porque solo lo hago con dolor,
y moriré si no escribo pero más muero si no te tengo.

Y en la muerte, en el ocaso,
quizá comprendas el dolor de sentir
que el amor se escapa como el agua por las manos
dejando húmeda la piel y las sábanas.
Y ahora, que tus lágrimas te mojan
y mi agua ya no está.

¿Te volverás a ir?

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