Crónicas | Call Center (Mujeres fuera de servicio) - El trabajo ha sido siempre el castigo de los menos afortunados, condenados a cumplir tareas desgastantes para engordar bolsillos ajenos, mientras el propio apenas recoge las sobras. Nuestra compañera, en tanto, se acomodó en las butacas para conocer esta puesta en escena que viaja al interior del desastre, entre la desesperación y la impotencia, y […]

El trabajo ha sido siempre el castigo de los menos afortunados, condenados a cumplir tareas desgastantes para engordar bolsillos ajenos, mientras el propio apenas recoge las sobras. Nuestra compañera, en tanto, se acomodó en las butacas para conocer esta puesta en escena que viaja al interior del desastre, entre la desesperación y la impotencia, y nos regaló lo que sigue. 


Por Nani Mesoni

«Ser serio es dejar que el mundo haga con uno lo que quiera» 
Sergio Bizzio, Realidad

No acostumbro a leer prólogos ni sinopsis antes de aventurarme a leer un texto o a ver una obra o película: me siento más receptiva si voy así, en blanco. Por lo tanto, lo único que conocía era el título. Llegamos temprano. Desde la antesala ya te van preparando: veinte minutos escuchando distintas versiones de Tainted love y mirando obsesivamente el cuadro de la mujer sin ojos. «Nos están preparando», me dije a mí misma. En la cola, los dos de adelante hablaban sobre los efectos de la marihuana. Sonreímos en silencio. Entramos.

El call center ya estaba laburando a pleno. Cada una en lo suyo: las cuatro operadoras, repitiendo como maquinitas el speech de VivaldiNet. La de seguridad, un robot triste y resignado. La de recursos humanos haciendo… bueno, lo que hacen los de recursos humanos. La supervisora tiene el control sobre lo que seguramente sea lo único que puede dominar en su vida. Llega la nueva team leader, desde Seattle: re lejos, nada que ver. Ni siquiera habla en español pero se permite delegar el trabajo pesado a las demás, que la odian y cuchichean en su ausencia. En VivaldiNet no se puede transgredir, pero delegar es completamente lícito.

No se pueden expresar las emociones, pero siempre hay alguien que colapsa. Se filtran la paranoia, los dilemas existenciales, los chismes, los sueños frustrados, las historias familiares, las dudas sobre lo no dicho. ¿Cae la productividad? ¡Ni a palos! Hay que llegar al objetivo, aunque sea en carreta. El mundo debe seguir tal cual está. Hay escenas que angustian, otras que hacen reír. La que no sirva será reemplazada. La que quede embarazada será reemplazada. La que hable de más o pregunte de más será reemplazada. Ni el mundo ni el sistema van a cambiar, pero si los ridiculizamos, si nos reímos de ellos, al menos aliviamos la indignación. Después de todo, los serios son los que se dejan.

«Mi carne no es mi carne», repite constantemente la Pepo Vivaldi, telemarketer e hija del dueño de VivaldiNet. <Si me matás, si me violás, si me besás, me abrazás o me explotás no lo siento, porque mi carne no es mía>. Esta es la máxima que se reza por lo bajo en este tipo de organizaciones que pretenden hacernos sentir que nada nos pertenece, pues somos posesión de otro. Hay un trabajo interesante (mérito de la guionista) acerca de los sobreentendidos y lo no dicho. Y es interesante porque es posible. En la empresa, se procura que las empleadas ignoren información y esto funciona como otra forma de sometimiento. Los únicos que pueden saber son los dueños o los empleados con cargos más altos. Otro mérito es el de hacernos sentir, a los espectadores, parte del grupo de los que ignoran.

En este call center también hay lugar para el crimen y –por qué no – para los brotes psicóticos, los arranques de espiritualismo y las revelaciones espontáneas. En la obra se despliegan de modo económico y sintético tantas cuestiones del mundo y del ser humano posmodernos, que el resultado es una construcción tensa y, como consecuencia, impecable.

             

Ficha técnica


Dirección: Mariana Valci
Elenco: Guillermina Durando, Valeria Quaglia, Salomé Rodriguez, Vanesa Vignolo, Sandra Ferraro, Maira Barbosa, Ayelén Cano, Ivana Sacco.

Contacto


1 Comment Join the Conversation →


  1. Uno que pasó por acá

    Vi la obra! la verdad, rara… pero recomendable. Entre la locura, el estress y la posmodernidad. La crónica me gusta y creo que quien la escribió vio lo mismo que yo. Jijijijiij..

    Abrazotes

    Reply

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