Crónicas | I Momenti - Las tablas del escenario sostienen el arte y la valentía de los que se animan a salir del cuerpo para reinventarse ante los demás. Servidos del humor, el arriesgado ejercicio de poner las cosas donde no van, la música, las voces y el absurdo se reúnen en un matrimonio poco ortodoxo que destroza  los parámetros […]

Las tablas del escenario sostienen el arte y la valentía de los que se animan a salir del cuerpo para reinventarse ante los demás. Servidos del humor, el arriesgado ejercicio de poner las cosas donde no van, la música, las voces y el absurdo se reúnen en un matrimonio poco ortodoxo que destroza  los parámetros establecidos. 

Por La Irredenta – Especial para El Corán y el Termotanque

Quise ser una chica Almodóvar

Los sábados rosarinos siempre me gustaron, pero sobre todo un momento particular en ellos: el límite imprevisible y sutil entre el atardecer y el anochecer. Cuando era estudiante y me quedaba en la ciudad, ese instante imperceptible señalaba el fin de la jornada intelectual (casi siempre acompañada de mi hermana y de Eva) y el comienzo del recreo hasta la mañana siguiente. A veces, el descanso se convertía en cenas con amigas, otras, en salidas un poco más «descontroladas», pero muchas veces, el ocio se revelaba a través de ir al cine o asistir a una obra de teatro.

Por aquellos años yo, maníaca-obsesiva de la limpieza y del estudio, no me conformaba con las letras solamente, por lo que quise cumplir mi sueño de ser una chica Almodóvar. De modo que conseguí una bicicleta y me anoté en la carrera de Actriz Nacional en la Escuela de Teatro y Títeres. Dos años de idas y venidas de una facultad a la otra dejaron en mí no sólo recuerdos extraordinarios de libertad sino que, especialmente, marcaron en mi actividad intelectual una ética de la voluntad. Pese al deseo inexplicable de actuar (que tal vez tengamos todos), que nos mueve a hacer malabares con la distribución de nuestro tiempo para poder ensayar y con nuestro propio cuerpo que, a veces, funciona de una manera diferente a la que quisiéramos o simplemente –y lo definitivo, creo– que nos obliga a convertirnos en otras personas; pese a todo esto, el teatro es voluntad.

Imomentísimas gracias

El pasado sábado, Eva, Nani, y quien les escribe, fuimos invitadas a ver el espectáculo teatral Imomentísimas gracias, del colectivo humorístico-musical, I Momenti. Nos encontraríamos a las 9:45 afuera de la sala, pero el azar nos topó en la peatonal minutos antes de lo convenido. Tras la búsqueda de cigarrillos y dinero, o al revés, agarramos envión y entramos al recinto, mezcla de teatro y sala de ensayo. Minutos más tarde, comenzó la función. Cinco actores-cantantes salieron a escena para brindarnos un show en el que la música asistía al humor, o tal vez en el que el humor se sostenía en las magníficas voces de dos mujeres, en la destreza con los los instrumentos de dos jóvenes y en la declamación del actor, quien era el responsable de orquestar los actos a la manera de un director operístico. Mientras participaba del espectáculo, – que por cierto tiene los tiempos de lo que podría ser un festival de música (cambios de instrumentos, de armonías, de voces) en el tono del humor–, rememoré aquellos deseos pasados de actuar. Y recordé sobre todo la voluntad que me movía a hacerlo. Voluntad imprescindible para ensayar y salir a escena cada sábado o cada domingo ante la mirada atenta de desconocidos que nos juzgarán por ser otros.

Imomentísimas gracias posee, sin dudas, la ética de la voluntad de hacernos reír a través de sus
propios guiones y melodías originales que resuenan durante más de una hora. Pese a los nervios propios de un debut, los cinco actores se movieron por el escenario con el compromiso ético de la voluntad que conlleva la actuación.

Bajamos las escaleras, y me quedó la sensación de que el teatro, a diferencia de la televisión –que estaba encendida tras un par de sillones en el hall del recinto–, nos incita a aventurarnos con todo nuestro cuerpo en comunión con aquellos que han tenido las agallas para subirse y salir a escena.

Recomendaciones eclasiasticas…
Y si nos recomiendan, es que somos especiales!! IMOMENTíSIMAS GRACIAS, a Francisco. El 18 de Abril a las 22.00hs en C.C. Gran Atlas(Mitre 645) Rosario.
Posted by I Momenti Oficial on Miércoles, 15 de abril de 2015



Contacto

Imomentísimas gracias

Actores: Sofía Bonfil, Maria Florencia Sorrequieta, Nino Llusá, Eric Pierrot e Ivan Pierrot.

Lugar: Complejo Cultural Gran Atlas. Mitre 645. Rosario.