Cuentos | Lunáticos somos - Por Maribel Bruzzo

Un peñasco estéril color cobrizo en la planicie oscura de la noche. Lo miramos. Aparece en la televisión. Levantamos la vista y lo observamos. Lo miramos como el soldado romano en el crepúsculo de Farsalia. Luna de sangre. Luna Foto 1de mitos. Luna, un arquetipo.

Subimos la mirada con los ojos de la esperanza (o de lo ingenuo). En ese acto hay símbolo que va más allá de las clases, de la cultura, de la nomenclatura nimia. Hay lo humano arcaico, el miedo ancestral a la noche eterna. La sangre palpitante del terror abismal. Arropados entre pieles, por las fieras que pudiesen atacar. Esa sangre la vemos ahora, en la luna. Una esencia vital de nosotros la recorre. Eso lo queremos creer, y nos reconforta. Lo que es como nosotros nos da ilusión de poder, de control.

Luna de sangre, luna de mitos. Con empatía implícita subo a la terraza para ver, y sobreescucho a los vecinos. Sus sombras en el tapial, con objetos que capturan imágenes le apuntan al cielo para controlarlo, inmovilizarlo. Sí, porque el sol se le pone atrás y se interpone. No, son los ángeles y las energías. Claro, porque en la biblia lo predecían. Una bandada de pájaros en forma de ve cruza el cielo. Rompen la escena circular con su dejo de ignorancia sobre el acontecimiento, relumbrando con desdén, suavemente, tonalidades ocre contra ese negro profundo. Si no fuera por esa súbita interrupción, la planicie oscura sería un ciclo infinito. Subimos lentamente el mentón hacia arriba. Los ojos apretados; los vamos abriendo al levantar la cabeza. En los dos cristales de los ojos la tenemos incrustada. Siglo tras siglo. El mismo cuerpo elevado sobre la bruma violácea y astral. El mismo terror. Un sobreentendido latente, como lobo agazapado que se mueve inquieto en la nieve fría. Cara a cara con la muerte. El aliento helado que se vaporiza en cada exhalación. La ironía en ese reconocimiento mutuo, inexpresado, pero tan, tan real. Antonimia de carne y sangre que galopa contra el frío oscuro del exterior. De lo otro. La verdad está en esa relación dialéctica astro-hombre. La mirás fijo y por momentos te parece que se acerca, o que te sigue, o que le dan demasiado crédito. Muy lindo todo, che. Ya subí la foto. Ya está el hashtag. Bajemos del techo. A dormir que mañana es lunes y hay que trabajar.