Poesía | Mercado del deseo - Por Honoris de Cubillas

la vieja todavía está deseable
hasta quizás alguno se la quiera coger
y se la coja, de vez en cuando,
le estabilice el ánimo
después se va a tomar las pastillas
para estar tranquila y dormir relajada
como después de coger
pero ahora coge poco
y cada vez intenta disfrutarlo con apuro
se busca pibes jovencitos, flacos, musculosos
se pasea de calzas por el gimnasio
y los ve: pantalones muy cortos
remeras ajustadas, sin mangas,
brazos firmes y marcados, levantadores,
pura pija fortachona, sexo promisorio
los mira, ve las piernas, los pelos de las piernas
y se los imagina encima suyo, castigándola
«Cógeme, cógeme», escucha que dice, ella misma
con otra voz, internamente
la vieja se moja, se humedece de sólo pensarlo
hay que estar deseable
someterse a las cuchillas, el retoque de los pómulos
dos tetas frescas y plásticas, redondísimas
también la dieta, estrujar el estómago
hasta que se le salga todo
quedar flaquita, flaquita, pancita chata
culito parado a duras penas
y largas caminatas
trotar de a poco, por el borde del río
sólo cuando hay alguno que mira
que se bamboleen esas tetas todavía tentadoras
que se escuche la guarangada vindicativa
que venga uno que coja como sexólogo
que sepa, que pase el glande despacio
sobre el clítoris, y después la meta
despacio, despacio, despacio
y ahora fuerte, de golpe, que impacte
que friccionen los jugos, toda mojada la vieja
«Ay, ay, ay», los grititos salvadores
todavía hay vida, todavía se goza
foto para el perfil con las tetas infladas
los labios gruesos, haciendo piquito
cuerpo modelado de la mejor industria
imagen personal, prueba de lo deseable
ahora cualquiera coge, hay derecho,
todos felices, la vieja contenta,
sueño de bien cogida, lejos
de esos viejos achacosos que ni se les para
ahora a todos se les pone dura como garrote
y la muestran, mandan fotos de vergas duras
todos felices, ahora, y la vieja contenta
todavía está deseable, seguro alguno se la coge.

 

Autor: Ben Goossens

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