Poesía | Falta decir - Por Eduardo «Carlón» Pereira Rossi | Ilustración: Gustavo Oliveira

De balas se hace silencio, frágil, ácido y perecedero; ese silencio a balazos no dura demasiado, es puro impacto, sangre que cae, cobarde que goza. Después lo que quedan son estelas, suspiros que se van perdiendo, ratos de memoria que enervan los dedos, las manos, el cuero. La dictadura se fue matando. Creyó llevarse algo, pero no pudo con todo lo que se propuso. Entre esas cosas que quedan, germina la justicia, algo de ella, que resuena en una sentencia, que es, también, palabra poética. 


Algunas veces uno se queda
tal vez demasiado
en los cielos azules
en las flores
en los arroyos
en el río sin orilla a la vista.
Algunas veces uno se queda
demasiado
en las vueltas de la vida
en las acrobacias compartidas sin red que proteja
en las paredes chorreantes de frescas
palabras
de nuevos hombres.
Algunas veces uno se queda
demasiado
en los lugares comunes
que no tienen nada de malo
que son cálidos como un cafetín empañado.
Y algunas veces uno
presiente la posibilidad
y escucha el sueño
porque los creyentes del mañana
los asedores
los fernandos
los pingulis
los sabinos
los gabys
los chachos
los leonardos
los bichitos
los negritos
los felipes
las amalias
los pacos
los urondos
predicaron
se rompieron el alma
se despojaron de sus cuerpos y dolores
peleando noches y días
con una sola convicción poética
de vida y palabra inconclusa
todavía.

Edipo Rey | Pintura: Gustavo Oliveira