Crónicas | Laurita tiene muchas cosas que hacer - Casi sin proponérselo, nuestra cronista - que había ido a ver una obra de teatro - terminó viajando por la historia de un personaje que la llevó hasta su propia infancia. El recorrido nunca es lineal y en esos encuentros con los destinos no habitados, aparecieron los recuerdos de las luchas que sembraron las conquistas del presente. Nuevas preguntas se asoman y prometen un futuro de nuevos desafíos, que obligan a mirar hacia atrás para no perder la huella.

Casi sin proponérselo, nuestra cronista – que había ido a ver una obra de teatro – terminó viajando por la historia de un personaje que la llevó hasta su propia infancia. El recorrido nunca es lineal y en esos encuentros con los destinos no habitados, aparecieron los recuerdos de las luchas que sembraron las conquistas del presente. Nuevas preguntas se asoman y prometen un futuro de nuevos desafíos, que obligan a mirar hacia atrás para no perder la huella.

Por Noelia Navoni | Especial para El Corán y el Termotanque

La concurrencia que aguardaba el comienzo del estreno en la puerta del Teatro La Manzana aquel domingo tenía la certeza de estar por presenciar una experiencia de lujo. Un unipersonal actuado por Laura Copello y dirigido por Ricardo Arias, ambos pilares del teatro rosarino actual, es una propuesta más que interesante. Imperdible. El título Laurita ya es encantador, y el subtítulo tiene muchas cosas que hacer, un guiño. «Ficción autobiográfica», un género precioso y un acto de coraje. Asumir la propia identidad en la vida de una persona es un paso adelante en el estado de conciencia y el autoconocimiento. Uno mismo es el destino del viaje más recóndito. La vida de una actriz, titiritera, docente y directora teatral promete poesía. La gráfica: tierna, nostálgica.

Laura nos recibe en el escenario, fuera de la luz. Cuando todos ya estamos bien acomodados en las butacas, babeados de emoción esperando lo mejor, ella se ilumina. Con un vestido y un trench, el personaje es una aventurera real, contemporánea y relajada. Me recuerda al Principito, en otros colores. Para iniciar sus andanzas ella se calza los zapatos rojos, esos mismos que a Judy Garland la llevarían al mundo de Oz y a muchos otros planetas oscuros. Con toda la elegancia de una mujer de mundo, va cargando los equipajes. Ya confirmamos las expectativas: Laurita se vino con todo.

Laurita tenía muchas cosas que hacer
Poco a poco se despliegan los objetos y cada uno encuentra su lugar, su orden en el espacio. Laurita en su cuarto de infancia juega descalza. Personificada en una muñequita de cartón con pie, nos saluda. Nos cuenta sobre sus novios/cubos: 4 caras, 4 torsos, 8 piernas y 8 pies. Rotan y combinan diferentes cualidades. Se despliegan libros pop-up que tanto gustan a niños y a niños interiores. Desde las páginas surgen construcciones que en este caso van conformando la urbe. Nuestra ciudad besa en sus orillas el agua de un hermoso río y nosotros, los que vivimos en estas riberas respiramos, mamamos, sorbemos, engullimos, libamos y saboreamos agua. Dulce.

Me gustó mucho la forma en que se muestran los claroscuros. La obra pasa de momentos más cómicos o superficiales a otros más umbrosos sin avisos, sin pases mágicos. Las confesiones más duras y las historias frívolas muestran las dos caras de esta mujer. Columpiándose entre los pasadizos de la vida y la muerte, la felicidad y la decepción, la euforia y las caídas. Oscilando. Flotando.

¿Qué se espera de una mujer hoy en día en el país más austral? Se hacen largas y exhaustivas listas de los «tengo que» de la vida ordinaria con el fin de (nunca) alcanzar las expectativas sociales ni las personales. A la vuelta de la infancia, en una ciudad que se va poblando de roles y oficios, aparece la lucha militante, las épocas oscuras, los que ya no están…

Disfrutando de una hermosa música, con bellos y graciosos pasos de baile, Copello nos enamora, como protagonista de una ciudad que tiene los pies en el agua. Danzando por mundos encantados pero posibles. Los universos de Laurita. Gracias a su talento y generosidad, ahora, un poco nuestros. Y gracias a la amistad de dos artistas, nuevos mundos se construyen. Apelando a la simpleza para internarse en lo profundo de un corazón abierto.



Contacto

Laurita, tiene muchas cosas que hacer

Ficha técnica

Dirección: Ricardo Arias
Dramaturgia: Ricardo Arias y Laura Copello
Actúan: Laura Copello
Construcción de objetos: Pali Diaz
Música original: Guillermo Copello y Carlos Pagura