Poesía | La triste reciprocidad del ajeno - Por Nicolás Rosenzvaig

Conocer, recorrer
iluminar e iluminarse,
no se presenta el cansancio,
sólo deseo, relaciones y reacciones.
Jugar a ser algo más… siempre más,
pero la historia ofrece el contrapunto
el uso del origen como insulto, y aún peor, el homenaje subsiguiente
la propagación de esa negra semilla… ese rudo cáncer social.

Virando roles,
gritamos, maldecimos
cielo, dioses, tierra… ¡no hay amparo!
el espécimen se mancha de verde odio
y la ley del más fuerte, cegada, pisa cabezas negadas a desistir.
Cielo negro, entorno oscuro, vacío lindante
secas lágrimas, alientos de calma pre-tormenta.
Luz.
Otra cara de la misma moneda,
la más auténtica…
amor y mutuo entendimiento.
Todo cambió y, por fin,
detuvimos el crecimiento del verdadero enemigo,
junto a su plan maquiavélico,
creador de odio, diferencias, rencor y venganza.
De aquí en más… todos unidos, nutriendo nuestra cultura.

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