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Amarás a tu prójimo

Huye, clama, implora. Los gestos que hacen al masticar un pedazo de masa dulce. El líquido verdoso, burbujeante, que sube por la bombillas. Las bolas de los ojos hinchados, ensalivados como dos caramelos recién escupidos. Las dudas, por las dudas, algo dicen. Entre ambos, recrean. Constituyen, instituyen, son lo que va a ser. Los lugares se adivina y en ellos reposan una u otra santidad. También la muerte. Por fin, la locura.

151 palabras del primero de mayo

El amanecer del día es, también, el de la voz que grita y se desgarra; esa contemplación clara de las primeras horas es una en el tiempo, una en el paisaje y una en las vísceras soliviantadas. En definitiva, es siempre la misma. Ese destello fugaz y perpetuo, quizás, es el mismo que se condensa en las líneas del texto.

El Corán y el Termotanque – Página 51 – Espacio de Literatura y Artes