Categoría: Crónicas

Ya estoy solo

Una mujer grita desde el encierro. Atenta contra el pasado que la abandonó allí. Se abalanza contra las tradiciones y asume el costo de haber decidido sobre la vida de los demás. Incomprendida y en soledad, aguarda la redención de los desconocidos para sobreponerse al infortunio y atravesar la historia.

Pecados ajenos

Sobre una bicicleta en la que sólo pedalean algunos pocos, avanzan los dientes de un progreso mentiroso que trae miseria en su vientre. Endulza la mirada de los que, olvidados al lado del camino, fantasean con una fiesta a la que no los van a invitar. Y la historia, empecinada en convertirse en la piedra con la que el tiempo tropieza dos veces, se interpone en el camino para repetir las heridas y demostrarnos que no hemos aprendido nada.

Rata Blanca: «Tormenta eléctrica»

Una melodía con base de truenos copó la noche rosarina. Roedores y rockeros tomaron el mando del temporal que devino en música y alborotó a los cuerpos que bailaron entre acordes y relámpagos. Los agudos cortaron el aire y atravesaron más de tres décadas de historia de discos, clásicos y novedades. Mientras el tiempo construía la anécdota, una lapicera tomó nota para que los detalles no se pierdan camino a casa.

«El señor Martín», en Kika Bar

«La educación formal es una maquinaria empecinada en construir esclavos de manuales que prefiguran los alcances de la conciencia» Moldea a los cuerpos que, cual cadena de montaje, atraviesan las diferentes etapas de la estructura hasta completar su forma, que intenta aproximarse a las características de lo establecido. La identidad surge entonces, como interrogación necesaria: ¿hasta dónde llegan las huellas de las instituciones?

Slam de poesía oral en Rosario

La generación y la sangre son río y puente, agua que se encuentra con agua, tiempo que se reproduce en tiempo. Dos miradas que miran lo mismo, lo mismo devuelto dos veces. Abuela, nieto, o viceversa. Artistas, espectadores, o al revés. Otra vez: generación y sangre se unen, corren y se separan. Dos tiempos, ahora, en un mismo momento. La poesía es oral, se dice, se grita, se actúa. Está, cruza sobre el río, une lo de antes con lo actual, hacen que el ahora sea un momento presente en el pasado, o que lo anterior tenga algo que decirnos sobre todo esto.

Matar al diván

Una mueca deforma el semblante y acomoda al cuerpo para lo que vendrá. El humor atraviesa el aire mientras se apropia de la sala, en sintonía con los caminos que el absurdo propone. Detrás de cada ironía, de cada hipérbole, los tejidos de la cotidianidad se reflejan directamente y resignifican el libreto. Las risas marcan el pulso y el inconsciente domina las acciones: la cordura es apenas una sospecha.

Rosario stand up

Rosario y sus costumbres se desvisten desde el escenario. El humor, arma infalible si las hay, arranca de cuajo los pávidos temores de los que aún no aflojaron...

Crónicas – Página 17 – El Corán y el Termotanque